Cáceres y su legado histórico, Ciudad Patrimonio de la Humanidad.

Las Ciudades Patrimonio de la Humanidad tienen en común un legado de historia y cultura con el que no cuentan otras ciudades. En esta ocasión vamos a comentar el enorme atractivo que tiene la ciudad de Cáceres. Edificios y construcciones históricas acumuladas durante cientos de años, castellanos, portugueses, judíos, romanos y almohades han contribuido a la construcción del patrimonio histórico cultural único que hace de Cáceres una ciudad turística atractiva para ser visitada en cualquier época del año.

 

Los romanos fueron los fundadores de la ciudad aunque sus tierras ya fueron habitadas en tiempos prehistóricos, sin embargo fue en su época árabe cuando vivió su mejor momento. Paso obligado de la Vía de la Plata, una calzada construida por los romanos para unir Sevilla con Astorga que utilizan incluso hoy en día los peregrinos que van de camino a Santiago de Compostela.

Cáceres mantiene casi intacto su patrimonio artístico y arquitectónico, requisito indispensable para ser considerada Ciudad Patrimonio de la Humanidad.

Destacan entre la multitud de edificaciones con valor histórico, las murallas almohades que rodean su casco antiguo, con sus torres defensivas perfectamente conservadas, las puertas de entrada a la ciudad de la época medieval. De gran belleza son sus calles empedradas que guardan más de diez torres, palacios renacentistas y casas medievales. Casas que se distinguen en sus fachadas mostrando orgullosas los escudos de armas familiares.

 

La ciudad de Cáceres se distingue como un destino para disfrutar de la historia y del arte de nuestro país, la hospitalidad de los cacereños orgullosos de su principal tesoro, sin olvidarnos de la gastronomía, exquisitos productos y platos originarios de recetas ancestrales que completan un viaje que despertará nuestros sentidos. Además, a su desarrollo turístico han contribuido una gran oferta de alojamientos de calidad, pequeños hoteles con encanto y sobre todo casas rurales con todo los detalles que completarán un experiencia viajera que podemos planear en cualquier época del año.

De paseo por Monfragüe.

Sin duda la mejor época para visitar nuestros parques nacionales es la primavera. Podemos disfrutar de temperaturas suaves, la vegetación nos regala estupendos paisajes llenos de color y la fauna está en plena actividad después de pasar el duro invierno. Con más de 18.000 hectáreas de superficie, el Parque Nacional de Monfragüe es uno de los más ricos en vegetación mediterránea y principal refugio de una variada fauna ibérica.

Monfragüe esta situado en Extremadura, entre las poblaciones de Trujillo, Plasencia y Navalmoral de la Mata, localidades desde las que salen los accesos principales al parque.

El Centro de Interpretación del Parque Nacional estanofollow ubicado en el mismo centro del parque, en Villareal de San Carlos, desde donde podemos organizar la mayoría de las actividades y rutas, y también podemos encontrar distintos alojamientos rurales. Aunque debido a la cercanía con otras localidades se puede visitar el parque estando alojado en cualquiera de las casas rurales que oferta la provincia extremeña.

 

¿Qué podemos hacer en Monfragüe?

Existen la posibilidad de hacer rutas a pie por unos senderos muy bien cuidados y señalizados o con el coche, el parque cuenta con dos rutas por carreteras asfaltadas en las que nos vamos a encontrar con diferentes miradores y observatorios de fauna. Los prismáticos se convierten en una accesorio imprescindible en cualquier ruta que vayamos a hacer en Monfragüe.

Los itinerarios a pié están señalizados por tres colores, rojo, amarillo y verde, cada color también nos indica la dificultad que entraña cada sendero, aunque en general el parque no tiene grandes desniveles podemos encontrar rutas de hasta 30 kilómetros.

El Parque Nacional de Monfragüe esnofollow mundialmente conocido por la gran cantidad de aves rapaces que habitan sus riscos. Entre otras, podemos encontrar a la mayoría de las grandes aves, ejemplares de águila imperial ibérica, buitre negro, cigüeña negra, buitre leonado, águila perdicera, águila real, alimoche, búho real y águila culebrera, son habituales moradores de los cielos del parque.

Aunque es más difícil verlos, también hay varias especies de mamíferos, entre los que destacan el zorro y otras especies como el jabalí o el ciervo.

Otra de las riquezas de Monfragüe es su valor cultural, con el hallazgo de más de 100 localizaciones con pinturas rupestres datadas de 3000 a 5000 años antes de Cristo, que demuestran que el hombre ya disfrutaba de este idílico paisaje y lo consideraba un lugar estupendo para vivir.

El Parque Nacional de Monfragüe se descubre como un lugar de visita imprescindible para el disfrute de los viajeros que buscan tranquilidad y actividades en plena naturaleza. Además en unas condiciones aptas para todos los públicos.